CURIOSIDADES

¿Hace ruido un árbol al caer si nadie está ahí para escucharlo? La respuesta de la ciencia y la filosofía

Si el árbol cae en el bosque, lo que produce es una ola de partículas que vibran en el aire.

Imagina el vasto bosque lleno de árboles altos, algunos de ellos de cientos de años de antigüedad. Uno de ellos mayor que el resto, ha estado muerto por un tiempo y con el viento empieza a astillarse y en poco tiempo cae.

 ¿Hará algún ruido al caer si nadie está ahí para oírlo?

Es una pregunta engañosamente simple que ha desconcertado a los grandes pensadores durante siglos y, si a ti también te despierta una irresistible curiosidad, estás invitado a explorarla con nosotros.

Si el árbol cae en el bosque, lo que produce es una ola de partículas que vibran en el aire.Efectivamente, declara.

"Si no hay nadie que lo escuche, no hay sonido, pero eso no significa que no haya ondas sonoras o acústicas que tienen un efecto en el medio ambiente".

Lo interesante, para Bleek, es que la pregunta nos hace pensar en la relación entre la física y el mundo exterior frente a lo que ocurre en nuestras mentes.

Bleek tiene una manera sorprendente de mostrar cuán particular es esa relación entre el mundo exterior y lo que está pasando en nuestra mente. El cerebro crea una ilusión de una percepción que no está realmente conectada a los estímulos físicos. Y es muy difícil identificar qué está pasando realmente. Es como si nuestro cerebro creara una historia a partir de un complejo conjunto de estímulos y, en algunos casos, no coincide con lo que realmente está sucediendo. Eso es porque cualquier cosa que percibamos como sonido es causada por diminutas células pilosas en el oído interior moviéndose dentro de un fluido en una estructura en forma de espiral llamada cóclea. Cuando las vibraciones agitan el líquido coclear se desencadenan diminutos impulsos nerviosos, pequeños picos de electricidad que viajan al cerebro

"Una vez que algo está en el lenguaje de esos picos, está en el lenguaje del cerebro -como la electricidad en una computadora-; lo que se percibe depende de la interpretación.

"En ese momento deja de ser sonido para ser una traducción".

árbol caído en bosque

 

¿Qué opinas... habrá hecho ruido al caer?

Según Bleek, el sonido es algo creado por picos de electricidad en nuestro cerebro; sin eso, no es más que partículas vibratorias.

¿Tenemos entonces la respuesta a la pregunta "si un árbol cae en un bosque y nadie está cerca para oírlo, ¿hace algún sonido?"

Mmm... quizás, el problema es que el asunto siempre fue un poco más complicado.

¿Nada existe?

La pregunta es un experimento de pensamiento filosófico generalmente asociado con un obispo irlandés del siglo XVII llamado George Berkeley, quien probablemente no se la planteó de esta manera, pero sí escribió sobre la existencia de árboles... o más bien su falta de existencia.

Berkeley tenía una posición extrema sobre la naturaleza de la realidad.

"Era un idealista que pensaba que, en última instancia, si el árbol cae en el bosque sin un observador no produce ningún sonido pues los árboles no se caen en el bosque sin un observador ya que no hay árboles sin observadores". Para él, eran construcciones ideales que dependen de las mentes.

Berkeley fue un filósofo irlandés muy influyente que desarrollo el inmaterialismo o idealismo subjetivo, una teoría que las cosas no pueden existir sin ser percibidas. Según su teoría, las cosas realmente no existen en absoluto sin la presencia de una mente.

Ahora, si no estás de acuerdo, eres realista, y quizás el punto de vista de Berkeley te suena disparatado, pero esa idea brotó de la ciencia de la época.

"Él partió de la idea de que había un mundo fuera y tenía las propiedades que se veían: la hierba realmente es verde y el cielo realmente es azul.

"Pero entonces hubo unos descubrimientos curiosos: empezamos a entender, por ejemplo, que los colores son realmente propiedades de la luz, no de los objetos que nos rodean. Así, comenzaron a acumularse pruebas de una desconexión entre nosotros y la realidad del mundo externo. Eso llevó a algunos a pensar que, en primer lugar, no puede haber un mundo externo en el sentido que percibimos y, en segundo lugar, que de alguna manera el mundo que percibimos debía tener mucha contribución nuestra", señala Knox.

"Si los colores no están realmente en el árbol, ¿dónde están? ¿En mi mente? Y si los colores están ahí, ¿cuánto más hay en mi mente?

Bosque con haz de luz serpenteando

 

Si los colores son propiedades de la luz, no de los objetos, y cuando los vemos en ellos es por obra de nuestra mente, entonces...?

Así que incluso si no estás de acuerdo con Berkeley, puedes comprenderlo: si algo como el color es el resultado de nuestro cerebro interpretando la longitud de onda de la luz, ¿cómo sabemos dónde trazar la línea?

¡Aquí vamos!

"En el siglo XX, la filosofía recibió una especie de cachetada de la física en la forma de la mecánica cuántica", cuenta la filósofa de física Eleanor Knox.

La mecánica cuántica puso de cabeza a la filosofía, a la física... y a ese árbol en el bosque.

"Uno pensaría que algunas de las personas que serían más obviamente realistas -en el sentido de que creen que hay un mundo externo y existe sin nosotros- serían los científicos. Al fin y al cabo, son ellos los que experimentan con él.

"Pero cuando llegó la mecánica cuántica, empezó a mostrar que al hacer experimentos, el observador tenía una influencia en él... eso puso tanto a la física como a la filosofía completamente de cabeza".

La física cuántica es la teoría de cosas realmente pequeñas, como átomos y electrones, y como todo está compuesto en última instancia de cosas realmente pequeñas, es una especie de teoría de todo.

Es famosamente extraña; dice que cosas como que las partículas pueden existir en más de un estado simultáneamente, lo que puede hasta significar que pueden existir en más de un lugar al mismo tiempo.

Suena a ficción, pero parece que las partículas realmente se comportan de esa manera: cada vez que usamos un dispositivo con un transistor -como un teléfono o una computadora portátil- estamos explotando la característica de superposición de partículas, de partículas que están en dos estados a la vez.

Y esto está en el corazón de un gran problema filosófico con la cuántica: el problema de medición.

¿Será que si los observamos, los cambiamos?

Los electrones tienen una propiedad llamada espín (por giro, en inglés) que puede ser arriba o abajo.

Antes de medirlo, el electrón está en los dos estados -espín arriba y espín abajo-, pero tan pronto como miramos el electrón, esta superposición de estados se derrumba en sólo un espín: arriba o abajo.

Así que al observar el electrón, lo cambiamos.

Si todo está hecho de sistemas cuánticos, ¿significa eso que el mundo externo depende de la presencia de un observador?

¿Tienen razón los idealistas entonces al pensar que la realidad externa es como es solamente porque nosotros estamos ahí para verla?

"Sí", responde Knox.

Paso seguido declara: "quiero que conste que yo no creo que eso sea lo que pasa".

"Aquí es donde nos metemos en las aguas profundas de la filosofía de la física".

árboles

 

Nuestros árboles vuelven a estar a salvo, a menos de que te aparezcas por ahí.

El que los eventos dependan de un observador para ocurrir, "es algo que los libros de texto insinúan y así como lo hace en gran medida 'la interpretación de Copenhague' (la interpretación de la mecánica cuántica considerada tradicional u ortodoxa). Por eso, muchos creen que esa visión -la más antigua en esa rama de la física- terminará en algo muy parecido al idealismo".

Es decir, explica la filósofa, que tienden a pensar genuinamente que si no hay observadores, eventos determinados como árboles cayendo y haciendo ruido no suceden.

Sin embargo, no todos están de acuerdo.

Se cae y no se cae, contigo ahí y sin ti

"No todo el mundo piensa que el observador es crítico en la mecánica cuántica", añade la filósofa. "De hecho, el número de personas que apoyan la interpretación de Copenhague ha ido disminuyendo rápidamente". Hay un montón de opciones de competencia, todas terriblemente extrañas, pero todas concuerdan en que en última instancia los acontecimientos no dependen de los observadores. No obstante, algunas de estas soluciones implican cambiar sustancialmente la física, por lo que desaniman a mucha gente.

"Es una visión un poco loca, que quizás hayas oído mencionar, pero quienes la proponen señalan que esta visión es realmente lo que significa la mecánica cuántica. Y esa visión es la interpretación de muchos mundos".

"Si la aceptas, pensarás que los árboles que pueden caerse y no caerse al mismo tiempo", explica Knox

¿Entonces cada vez que algo pasa -un árbol cae o un perro ladra- sucede y no sucede, y en cada caso se crea un nuevo mundo, de manera que terminamos con millones de mundos?

"Sí, exactamente: si esos eventos dependen de eventos cuánticos -no todos dependen, pero probablemente muchos sí- entonces sí. Esos estados de superposición se separan y terminas con un poco del mundo en el que una cosa sucede y otra parte del mundo en el que otra cosa sucede".

¡Suena un poco ridículo!

"Efectivamente, y creo que todos los que defienden esta interpretación están conscientes de que es alucinante. El problema es que tenemos esta teoría física espectacularmente exitosa y esta es la mejor interpretación de la mecánica cuántica que tenemos. De manera que si realmente te parece demasiado inverosímil, tendrás que encontrar una manera selectiva de no creer las consecuencias de esta teoría".

Aunque quizás quieras tener en cuenta que la mecánica cuántica es a menudo descrita como la teoría más exitosa formulada jamás, pues por décadas los experimentadores la han sometido a pruebas rigurosas, ninguna de las cuales ha puesto en duda sus fundamentos.

En definitiva, concluye la filósofa de física Eleanor Knox..."Si quieres ser científicamente realista, si piensas que hay un mundo fuera de nosotros que la ciencia está describiendo con precisión, tendrás que aceptar que hay múltiples universos paralelos".

 

 

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