George Harrison y el “plagio inconsciente” detrás de su mayor hit solista
En septiembre de 1976, el beatle fue condenado por su canción “My Sweet Lord”. El origen de la demanda, un juicio circense y la parodia de “
En septiembre de 1976, el beatle fue condenado por su canción “My Sweet Lord”. El origen de la demanda, un juicio circense y la parodia de “This Song”.
Para finales de 1969, George Harrison ya no se sentía más un beatle. Tras una década -de goces y sufrimientos- podía abrir sus alas compositivas y no someterse a la mirada del tándem Lennon/McCartney, que dominaba con puño de hierro la edición final de los discos, al punto de poner en duda la inclusión de “While My Guitar Gently Weeps” en The Beatles (popularmente conocido como El Álbum Blanco).
En septiembre de ese año, tras una reunión que terminó por detonar las relaciones en el seno del grupo y el acuerdo tácito de mantener la separación en silencio, Harrison pudo finalmente enderezar lo que se terminaría convirtiendo en su debut solista, All Things Must Pass.
Llevaba tres años sin en vivo frente a una audiencia -el show en Candlestick Park en 1966-, por lo que no le pareció una mala idea sumarse a la gira de Delaney & Bonnie, un grupo soul que él mismo había firmado para el sello Apple, y en el que se encontraba su amigo Eric Clapton como guitarrista invitado. Alejado de los flashes, sobre un costado del escenario y durante un par de fechas, Harrison despuntó el vicio y volvió a conectar con un grupo por fuera del monstruo de cuatro cabezas en el que se había convertido la banda de toda su vida.
Profundamente influenciado por la filosofía oriental, había regresado a la composición con meros mantras, pero todo cambió en un camarín en Copenhague, cuando empezó a curiosear a partir de una melodía en Mi y lanzar cánticos religiosos al aire junto a Delaney, quien asegura haber sido parte de los inicios de “My Sweet Lord” y meses más tarde se enojaría con su amigo por no incluirlo en los créditos. La canción comenzó inspirada en “Oh Happy Day” de Edwin Hawkins Singer y fue el primer intento de Harrison de conectar con la música gospel, pese a sus recaudos por sonar “demasiado religiosos” y “ahuyentar al público”.


