CHACO

"En el Yrigoyen el Plan de Lectura fue una sinfonía de sentimientos y palabras"

Cultura Sáenz Peña

Compartimos una nueva crónica desde Cultura...

La siesta del martes 12 eleva su temperatura a 34° cuando llegamos a la 41 y 12.
Alejandra, la directora, de la EES N° 145 «Ana Brunner», nuestro destino, nos recibe en ese edificio que comparte con la entrañable Escuela de Luz y Fuerza en el populoso barrio Hipólito Yrigoyen.
Están de recreo los niños de la escuela primaria. En una galería de techo en arco nos esperan con una mesa, sillas y una cartelera colorida que nos da la bienvenida, un grupo de profesores que uno a uno se presentan amablemente.
El desafío será enorme, hace mucho calor, y los chicos no dejan de sumarse en esa galería donde del techo un tubo fluorescente se desprendió de sus soportes e imita a las aspas de un ventilador girando al compás del viento norte.
Las remeras azules del uniforme escolar ya formaron un friso uniforme, en esas sillas desde las que con ojos luminosos y sonrisas que dan gusto, los pibes y pibas del barrio esperan que nosotros, en ese breve instante de la vida, le regalemos algo diferente.
Vemos que no hay sonido. Habitualmente no llevamos equipo sonoro a las escuelas. Ellas ya cuentan con eso. Pero en la Brunner los dos micrófonos que tenían se los robaron la semana anterior.
Finalmente un bibliotecario atento consigue traernos un bafle y un micrófono inalámbrico. Ya no queda más que empezar a leer.

Nos preguntan si Miqueas y Florencia dos alumnos pueden agregarse a la lista de lectores. Y le decimos que eso es lo que buscamos que sean ellos, los protagonistas de la lectura.
El murmullo se aplaca y Marisa, enciende el motor de la imaginación desde las páginas de su propio libro, «Ensueños».
Leemos y leemos, se entusiasman. Desde las sillas, uno de ellos, se levanta y viene hacia la mesa nos pregunta si puede leer él también. Le decimos que obviamente sí.
Lee el poema de Almafuerte más reconocido. Vemos que va por más y le alcanzamos otro. Esta vez de Hamlet Lima Quintana.

La tarde es mágica otra vez, los sentimientos nos inundan. Los libros cobraron vida y volvieron a encantar a cada escucha y a cada lector.
Nos despedimos y, para sorpresa final, algunas alumnas nos piden fotos. El Plan de Lectura Municipal es eso, una sinfonía de emociones y palabras.

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