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Cataratas: cuáles son sus síntomas y cuándo se recomienda una cirugía

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La visión borrosa, los halos alrededor de las luces y las dificultades para manejar de noche pueden ser signos de cataratas, aunque también aparecen en otros problemas oculares. Por eso, ante cambios persistentes conviene consultar a un oftalmólogo, como ocurre con otros cuadros visuales asociados a la edad y con los casos en que la cirugía de cataratas se vuelve necesaria.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que las cataratas están vinculadas con problemas de visión a distancia o ceguera en cerca de 94 millones de personas en el mundo, dentro de los casos de deterioro visual que podrían haberse prevenido o aún no recibieron tratamiento.

La catarata es una pérdida de transparencia del cristalino, la lente natural que permite enfocar las imágenes dentro del ojo. La cirugía es el único procedimiento que puede retirar esa opacidad, según explica el Instituto Nacional del Ojo de Estados Unidos.

El cristalino se ubica detrás del iris y dirige la luz hacia la retina. Con los años, las proteínas que lo componen pueden agruparse y formar áreas opacas, que dificultan el paso de la luz y alteran la calidad de las imágenes.

La catarata se forma dentro del ojo y no sobre su superficie

Una confusión habitual es pensar que la catarata consiste en una película que cubre el ojo. En realidad, se forma dentro de él, en el cristalino. El oftalmólogo C. Stephen Foster, profesor clínico retirado de la Facultad de Medicina de Harvard y fundador de Massachusetts Eye Research & Surgery Institution, explicó a Prevention que esa opacidad no puede sentirse.

La alteración puede avanzar durante meses o años. Algunas personas detectan un deterioro gradual, mientras que otras advierten molestias en situaciones específicas, como la conducción nocturna o la exposición a luces intensas.

El oftalmólogo Liang Huang, de Wellstar Health Systems, señaló al medio estadounidense que los controles periódicos permiten detectar cambios que al comienzo pueden pasar inadvertidos. Los anteojos o lentes de contacto pueden mejorar ciertos problemas de enfoque, pero no eliminan la catarata.

La visión borrosa y los halos nocturnos pueden ser señales tempranas

Los síntomas más frecuentes incluyen visión borrosa, colores menos intensos, mayor sensibilidad al resplandor, halos alrededor de las luces y dificultades para ver de noche. Algunas personas también necesitan actualizar con mayor frecuencia la graduación de sus anteojos o lentes de contacto.

La conducción nocturna puede resultar más difícil incluso cuando la capacidad para distinguir detalles parece conservada durante el día. Foster indicó que algunas cataratas dispersan la luz y afectan de modo particular la visión nocturna.

Las cataratas pueden aparecer en ambos ojos, aunque no necesariamente al mismo tiempo ni con igual intensidad. También pueden desarrollarse en un solo ojo después de un traumatismo. Una diferencia marcada entre la visión de ambos ojos requiere evaluación médica.

La edad explica la mayoría de los casos, pero hay otros factores de riesgo

El envejecimiento es la causa más frecuente. A medida que cambian las proteínas del cristalino, la lente pierde transparencia. El Instituto Nacional del Ojo también menciona antecedentes familiares, diabetes, tabaquismo, consumo elevado de alcohol, exposición prolongada a radiación ultravioleta, lesiones oculares, uso prolongado de corticoides y algunas cirugías previas como factores asociados. Las cataratas congénitas, presentes al nacer o durante la infancia temprana, confirman que la edad no es el único elemento involucrado. Aun así, las relacionadas con el envejecimiento son las más frecuentes en adultos.

El uso de anteojos de sol con protección frente a radiación ultravioleta puede formar parte del cuidado ocular, especialmente durante actividades al aire libre. Esta medida no garantiza prevenir la enfermedad, pero reduce una exposición asociada con mayor riesgo.

La cirugía se evalúa cuando la catarata limita la vida cotidiana

Tener cataratas no obliga a operar de inmediato. Si la visión permite sostener las actividades habituales sin dificultades relevantes, el oftalmólogo puede indicar controles y ajustes en la graduación de los anteojos.

La operación se considera cuando la opacidad interfiere con tareas como leer, trabajar, reconocer rostros, ver televisión, conducir o realizar pasatiempos. También puede evaluarse si dificulta el seguimiento o tratamiento de otro problema ocular.

El procedimiento retira el cristalino opaco y lo reemplaza por una lente intraocular, también llamada lente artificial. Suele realizarse con anestesia local y una incisión pequeña. La Clínica Mayo señala que la intervención es frecuente y, en general, segura, aunque sus resultados dependen de la salud de otras estructuras del ojo, como la retina, la córnea y el nervio óptico.

La mejoría puede comenzar en los primeros días, pero los tiempos de recuperación no son iguales para todos. La Academia Estadounidense de Oftalmología indica que el retorno a actividades como conducir, correr o levantar peso debe seguir las indicaciones del cirujano, según la evolución de cada paciente.

Los controles y la protección solar pueden reducir riesgos asociados

No existe una medida que asegure prevenir todas las cataratas. Los controles visuales regulares, evitar el tabaco, tratar enfermedades como la diabetes, proteger los ojos del sol y mantener una alimentación con frutas y verduras forman parte de las recomendaciones generales de cuidado ocular.

Estas medidas no reemplazan la consulta médica ni permiten confirmar una causa de manera autónoma. El diagnóstico depende de un examen oftalmológico y la decisión sobre una eventual cirugía se toma según el impacto de los cambios visuales en la rutina de cada persona.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Infobae

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