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EE.UU.: una mujer de 82 años consiguió cambiar la ley para que se permita servir alcohol en los hogares para adultos mayores

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Una mujer de 82 años luchó para que se permita servir alcohol en los hogares para adultos mayores y consiguió cambiar la ley. El hecho ocurrió en Minnesota, Estados Unidos, y la noticia rápidamente alcanzó repercusión internacional.

Anita LeBrun vive el centro Amira Choice Champlin y empezó con su iniciativa en 2025 cuando la residencia recibió un aviso de las autoridades locales por haber servido champagne durante un evento en el que celebraban remodelaciones en sus instalaciones.

La mujer se molestó con el aviso, ya que lo consideraba una “restricción absurda”. Así fue como empezó con la campaña que le llevó meses de lucha y terminó modificando la ley estatal.

La legislación, conocida popularmente como “La hora feliz de los abuelos”, entró en vigencia en el distrito a partir de julio y LeBrun celebró junto al gobernador de Minnesota, Tim Walz.

La norma permite servir alcohol a los residentes de los hogares en eventos especiales. (Foto: gentileza Univision)

La norma permite servir alcohol a los residentes de los hogares en eventos especiales. (Foto: gentileza Univision)

“Estoy muy orgullosa porque todo el mundo está muy entusiasmado”, expresó la mujer a la cadena BBC. La norma autoriza a los hogares de adultos mayores a ofrecer alcohol a residentes e invitados durante eventos especiales sin necesidad de tramitar una licencia de venta de alcohol.

Las autoridades del centro remarcaron que la nueva normativa deberá convivir con las medidas de seguridad vigentes, por lo que, el consumo durante los eventos sociales será limitado a un máximo de dos bebidas por persona para evitar posibles caídas o accidentes.

Tras la promulgación de la norma, Tim Walz, manifestó: “Envejecer no debería significar renunciar a las tradiciones y libertades de las que uno ha disfrutado durante toda la vida”, afirmó.

Por último, LeBrun se sumó a las palabras del gobernador y señaló: “El hecho de que seamos mayores y vivamos en una residencia de ancianos no significa que debamos tener menos libertades que los demás”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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