
Endeudamiento: entre los jóvenes la morosidad alcanzó casi el 40% y en jubilados se cuadruplicó en un año
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La dinámica del endeudamiento continúa generando señales de alerta. Actualmente, la morosidad de las familias está en un nivel récord del 10,6%, mientras que en la provincia de Buenos Aires el panorama es aún más complicado y alcanzó el 15,4% en enero, con una suba de casi dos puntos respecto al mes previo, según el Centro de Estudios del Banco Provincia. En términos concretos, una de cada cuatro personas presenta atrasos superiores a los 90 días en sus obligaciones financieras.
En ese contexto, los jóvenes y los adultos mayores son los más complicados con el nivel de deuda, al igual que como ocurre con diferentes indicadores económicos. En términos laborales, el primer segmento presenta la tasa más alta de desocupación (16,8% en mujeres y 16,2% en varones), así como también alarma la tasa de informalidad (67,4% en el tercer trimestre de 2025), mientras que los segundos hace años ven a sus haberes perder poder adquisitivo (cayeron 40% entre 2017 y 2025).
Tal es así que, a nivel nacional, la irregularidad entre los jóvenes de 18 a 21 años alcanzó el 37,2% en el primer mes del año, más que duplicándose en términos interanuales; mientras que en los adultos mayores casi cuadruplicó el nivel de un año atrás (2,21% enero 2025), superando el 8%. Si bien la tasa es baja, no deja de preocupar el crecimiento acelerado.
El endeudamiento de las familias refleja un contexto económico aún más complejo, donde los ingresos pierden contra la inflación y el mercado laboral muestra signos de fragilidad. En paralelo, el crédito, especialmente el de corto plazo, se expandió con rapidez, generando una mayor exposición al riesgo.
Entre los jóvenes, además, juega un rol central el crecimiento del crédito digital. Esto se refleja en la irregularidad de las fintech, que es más elevada que en los bancos (42,2% contra 34,3%), lo que evidencia que el acceso más flexible al financiamiento no siempre va acompañado de capacidad de repago. Entre los adultos mayores, el financiamiento vía fintech también muestra niveles de mora más altos (18% frente a 6,8%).
Con jóvenes que ingresan al sistema financiero en condiciones precarias y jubilados que recurren al endeudamiento para sostener ingresos insuficientes, el mapa social del crédito vuelve a tensarse.
Salarios en tensión y consumo en retroceso
El trasfondo del problema es estructural, ya que los salarios reales acumulan caídas generalizadas desde la asunción de Javier Milei, así como también las jubilaciones, sobre todo las mínimas, debido a que el bono se mantiene congelado desde marzo de 2024, hace exactamente dos años.
Los trabajadores registrados en el sector privado fueron los que menos perdieron poder adquisitivo, ya que desde noviembre 2023 sus ingresos cayeron un 2,3% real a enero, mientras que los públicos se desplomaron un 17,9% real. En tanto, los empleados informales mantienen también un deterioro marcado.
Este escenario impacta directamente en el consumo, que muestra señales de estancamiento, y en la capacidad de los hogares para sostener sus compromisos financieros. El aumento de la irregularidad crediticia no solo refleja dificultades individuales, sino que también anticipa riesgos macroeconómicos. Niveles de mora en alza pueden traducirse en restricciones al crédito, mayores tasas y un círculo que retroalimenta la fragilidad del sistema.
Fuente: Ambito