
Un 16 de mayo de 1920, el papa Benedicto XV, paradójicamente a la historia católica, declaraba santa a la heroína francesa Juana de Arco.
La ceremonia fue celebrada en la basílica de San Pedro, recordando que Juana durante 1431 había sido quemada en la hoguera acusada de herejía.
Cabe recordar que la mujer fue beatificada en 1909 para culminar su canonización en 1920, hoy se la considera uno de los nueve santos patronos secundarios de Francia, y una referente femenina.
Imagen: Pintura de Dominique Ingres