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La cúrcuma se asocia con posibles beneficios para la salud intestinal, según una nutricionista

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Más allá de su uso como condimento, la cúrcuma despierta interés por sus posibles efectos sobre la salud intestinal. Su acción antiinflamatoria y su influencia sobre las bacterias del sistema digestivo podrían favorecer distintos procesos vinculados con la digestión, según explicó la nutricionista registrada Kristen Lorenz a Real Simple. La clave está en la curcumina, su principal compuesto activo y uno de los más estudiados de esta especia.

El interés por la salud intestinal suele centrarse en alimentos con fibra, como frutas, verduras y legumbres, o en productos fermentados, entre ellos yogur, kéfir y chucrut. Sin embargo, las especias también pueden formar parte de una alimentación orientada a cuidar el microbioma, siempre dentro de una dieta variada.

La curcumina se vincula con la protección de la barrera intestinal

Lorenz señaló que la curcumina puede ayudar a reducir procesos inflamatorios y, con ello, colaborar en la protección del revestimiento intestinal.

Esa barrera cumple una función central: permite que el organismo absorba nutrientes y, al mismo tiempo, actúa como filtro frente a microorganismos y sustancias que no deberían atravesar el tracto digestivo. Cuando su funcionamiento se altera, pueden aparecer molestias y problemas vinculados con la digestión.

“La curcumina ayuda a proteger el revestimiento intestinal al reducir la inflamación”, indicó la especialista en declaraciones recogidas por Real Simple. La nutricionista añadió que ese efecto podría ser relevante en el contexto de afecciones inflamatorias del aparato digestivo, aunque el uso culinario de la especia no reemplaza la evaluación ni los tratamientos indicados por profesionales de la salud.

La enfermedad inflamatoria intestinal agrupa patologías como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Se trata de cuadros que requieren diagnóstico médico y seguimiento específico. Por ese motivo, la incorporación de cúrcuma en las comidas debe entenderse como un complemento alimentario y no como una herramienta terapéutica por sí sola.

La especia puede favorecer el equilibrio de la microbiota

Otro de los posibles aportes de la cúrcuma se relaciona con la microbiota intestinal, el conjunto de microorganismos que participa en la digestión, el metabolismo y distintas funciones del sistema inmunitario.

Según Lorenz, la especia puede favorecer el crecimiento de bacterias consideradas beneficiosas, entre ellas Bifidobacterium y Lactobacillus, y limitar la presencia de ciertos patógenos. Este equilibrio es importante porque las bacterias intestinales intervienen en el aprovechamiento de nutrientes y en la respuesta del organismo frente a agentes externos.

“Esta acción doble ayuda a mantener un ecosistema intestinal equilibrado”, explicó la dietista. Aun así, la composición del microbioma depende de numerosos factores, desde los alimentos consumidos hasta el descanso, la actividad física, el estrés y el uso de medicamentos como los antibióticos.

Una dieta con distintas fuentes de fibra suele ser una de las principales recomendaciones para sostener la diversidad bacteriana. Legumbres, cereales integrales, frutas, verduras, frutos secos y semillas aportan sustratos que las bacterias intestinales utilizan durante sus procesos metabólicos.

La producción de bilis interviene en la digestión de las grasas

La especialista también destacó que la cúrcuma estimula la producción de bilis, un líquido elaborado por el hígado y almacenado en la vesícula biliar que facilita la descomposición de las grasas durante la digestión y permite absorber vitaminas liposolubles como la A, D, E y K.

Una mayor circulación de bilis puede contribuir a la digestión de las grasas, aunque las personas con enfermedades de la vesícula, obstrucciones biliares u otras afecciones digestivas deben consultar a un profesional antes de utilizar suplementos o aumentar de manera considerable el consumo de esta especia.

En las comidas, las cantidades de cúrcuma suelen ser pequeñas. Por eso, Lorenz remarcó que sus eventuales beneficios no son inmediatos ni representan una solución aislada para los problemas intestinales. La hidratación, el consumo suficiente de fibra y la reducción de productos ultraprocesados mantienen un peso mayor en la salud digestiva cotidiana.

Hummus, licuados y huevos permiten sumar cúrcuma a las comidas

La cúrcuma puede incorporarse a preparaciones habituales sin modificar por completo la alimentación. Una opción es añadir una pequeña cantidad al hummus junto con tahini, aceite de oliva, ajo y comino. Esta preparación puede acompañarse con vegetales crudos o utilizarse como relleno de sándwiches y wraps.

También puede integrarse en licuados con frutas dulces, como mango o banana, que ayudan a suavizar su sabor terroso. Incorporarla junto con kéfir permite sumar un alimento fermentado a la preparación. La pimienta negra suele utilizarse en estas recetas porque contiene piperina, una sustancia asociada con una mayor absorción de la curcumina.

El arroz salteado, los aderezos para ensaladas y los huevos revueltos son otras alternativas. Una pequeña cantidad basta para aportar color y sabor a una vinagreta con miel, una tortilla o una quiche. Su uso en la cocina permite sumar variedad a la dieta sin desplazar otras prácticas necesarias para el bienestar intestinal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Infobae

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