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Misiones - Productores alertan por la falta de mano de obra y el abandono de yerbales ante la desregulación nacional

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La crisis que atraviesan la yerba y el té en Misiones continúa profundizándose. Productores de la zona centro aseguran que la falta de rentabilidad, el atraso cambiario, la caída de las exportaciones y la escasez de mano de obra están generando una fuerte retracción de la actividad. Además, advierten que el escenario podría agravarse durante los próximos meses. Desde la desregulación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), la cosecha cayó un 43%.

Uno de los que analizó la situación fue el productor agropecuario Cristian Klingbeil, quien sostuvo que la caída en la producción de yerba mate está directamente relacionada con la imposibilidad económica de realizar inversiones y tareas de mantenimiento en las chacras.

Desde el 2024 la inversión en los yerbales es mínima o cero”, afirmó. Según explicó, muchos productores dejaron de realizar labores fundamentales para preservar el rendimiento de las plantaciones.

Cristian Klingbeil

“Una ‘macheteadita‘ ahora, antes de entrar a cosechar, y nada más. No se fertiliza más, no se hicieron los cuidados, no se pasó la guadaña o el herbicida”, detalló.

Para Klingbeil, las consecuencias de esta situación no solo se reflejan en la actual campaña, sino también en las próximas cosechas. “Me parece que el año que viene va a ser igual a este año o peor, porque el productor está menos cero. Está sin un mango. Coseche o no coseche la yerba, termina igual”, remarcó.

Escasez de trabajadores

A la falta de rentabilidad se suma otro problema que preocupa al sector: la creciente escasez de cosecheros. Al respecto, el productor señaló que muchos trabajadores deciden abandonar la actividad para desempeñarse en otras con mejores ingresos. “Si te vas a otro laburo y te ofrecen 30 mil pesos, obvio que te vas a ir”, señaló.

La situación también impacta en los costos de cosecha y en la capacidad de los productores para levantar la hoja verde en tiempo y forma.

Klingbeil cuestionó las condiciones comerciales que enfrentan los productores yerbateros y señaló que los precios siguen deprimidos, mientras los plazos de pago se extienden cada vez más. “Se está generalizando pagar 240 pesos, pero con cheques a 90 días. Te dan algo para la tarefa y el flete para zafar, y el resto queda en un cheque”, explicó. Según afirmó, esta modalidad termina reduciendo aún más los ingresos de las chacras en un contexto de inflación y aumento constante de los costos.

La desregulación del INYM y la caída de la cosecha

La crisis que describen los productores coincide con el escenario que atraviesa el sector yerbatero desde la desregulación impulsada por el Gobierno nacional a través del Decreto 70/2023, que eliminó las facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate para fijar precios mínimos para la hoja verde y la yerba canchada.

Desde entonces, productores y entidades agrarias vienen advirtiendo sobre una fuerte caída en la rentabilidad de las chacras, producto de la pérdida de herramientas que permitían ordenar el mercado y establecer valores de referencia para la materia prima.

Los datos oficiales del organismo muestran una marcada retracción en la cosecha de hoja verde durante los últimos dos años. Entre enero y abril de 2024 se cosecharon 268.297.370 kilos. En el mismo período de 2025 la cifra descendió a 174.675.577 kilos y, durante los primeros cuatro meses de 2026, alcanzó apenas 151.910.206 kilos.

La comparación refleja una caída del 43% en apenas dos años, un indicador que para los productores evidencia el impacto de la crisis sobre las economías regionales vinculadas a la yerba mate.

Desde distintos sectores sostienen que los bajos precios pagados por la materia prima y el aumento sostenido de los costos de producción provocaron que muchos productores redujeran inversiones, suspendieran tareas de mantenimiento e incluso dejaran parte de sus plantaciones sin atender.

En ese contexto, Klingbeil aseguró que la situación económica de las chacras dificulta cualquier posibilidad de recuperación en el corto plazo. Según señaló, la falta de rentabilidad ya se traduce en una menor producción y podría profundizarse en las próximas campañas si no se generan condiciones que permitan recomponer los ingresos de los productores.

La crisis también golpea al té

El panorama no es mejor para el sector tealero. Klingbeil sostuvo que el atraso cambiario afecta seriamente la competitividad de una actividad que exporta cerca del 90% de su producción. “Este año se pagó 100 pesos y el dólar nunca bajó de los 1.400 pesos y monedas. Estamos perdiendo 40 pesos por kilo y sabemos que la industria no puede más”, explicó.

Consideró que la falta de herramientas para mejorar la competitividad está dejando a la actividad en una situación cada vez más compleja. “Cuando necesitás un dólar competitivo y planteás eso a Nación, te dicen que es una mala palabra pedir dólar diferenciado”, cuestionó.

Té

De acuerdo con estimaciones del sector, durante 2025 las exportaciones de té registraron una caída cercana al 18% respecto de los volúmenes habituales. Para este año, algunas proyecciones hablan incluso de un desplome de entre el 30% y el 40%.

Klingbeil sostuvo que esta situación explica por qué varios secaderos comenzaron a detener la elaboración mucho antes de lo habitual. “Hay empresas que ya pararon hace dos semanas y otros secaderos están frenando ahora, lejos de llegar a fin de mayo como ocurrió muchas veces”, indicó.

El referente agropecuario consideró que la combinación entre menores precios internacionales y mayores costos internos está afectando seriamente a toda la cadena productiva.

El precio promedio de exportación ronda los 1.880 dólares por tonelada, cuando en 2023 era de 2.500 dólares. Si los costos suben en dólares y no podés trasladar eso al comprador, alguien termina absorbiendo esa pérdida y generalmente es el productor”, sostuvo.

También expresó su malestar por la diferencia de trato que, según afirmó, existe entre las economías regionales y las grandes inversiones. A su entender, la falta de herramientas para sostener la actividad está acelerando el abandono de plantaciones y generando cada vez más incertidumbre en el sector.

Otro de los puntos que preocupa a los productores es la posibilidad de que la escasez de materia prima derive en prácticas irregulares dentro de la cadena productiva. El yerbatero advirtió que, ante la menor disponibilidad de hoja verde, podría incrementarse el uso de té secado en instalaciones destinadas a la yerba.

“Con el faltante de yerba que pueda haber este año, es probable que algunos metan té, lo pasen por secaderos de yerba y termine en los paquetes que compra la gente”, alertó. Además, señaló que en algunos casos podrían incorporarse materiales vegetales sin controles adecuados, lo que representaría un riesgo sanitario.

Cierre de secaderos y pérdida de empleo

La crisis también se refleja en la infraestructura industrial vinculada a ambas actividades. Según indicó el productor, durante los últimos años cerraron numerosos secaderos en la provincia, reduciendo las opciones para que los productores entreguen su materia prima. “Se cerraron más de 15 secaderos y solamente se abrió uno en Oberá. El impacto inmediato lo sufren los obreros y las cooperativas”, afirmó.

Para Klingbeil, la situación actual no se limita únicamente a la yerba mate o al té. Considera que se trata de una problemática que afecta a gran parte de las economías regionales exportadoras.“Esto pasa con la yerba, con el té, con la madera y con cualquier producción exportable. Si los costos siguen subiendo y los precios no acompañan, después cada productor tiene que decidir si le conviene cosechar o no”, concluyó.

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Canal 12

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