
Prediabetes: la enfermedad silenciosa que puede avanzar sin que la persona lo sepa
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La prediabetes avanza en silencio y afecta a millones de personas que desconocen que la padecen. Así lo advirtió el presidente de la Fundación de la Sociedad Española de Diabetes (SED), el doctor Francisco Ampudia-Blasco, en una entrevista con la revista Infosalus. La condición, definida por niveles de glucosa superiores a los normales pero por debajo del umbral de la diabetes tipo 2, no genera síntomas y puede permanecer sin detectar durante años.
El especialista subrayó que no identificar a tiempo a la población en riesgo implica perder una oportunidad concreta de prevención. “El mejor tratamiento de la diabetes tipo 2 es evitar que esta aparezca”, remarcó.
Qué es la prediabetes y cómo se diagnostica
La prediabetes agrupa distintas situaciones clínicas que preceden a la diabetes tipo 2. Comprende la glucemia basal alterada —valores en ayunas de 100 a 125 mg/dL—, la intolerancia a la glucosa —registros de 140 a 199 mg/dL dos horas después de una sobrecarga oral de 75 gramos de glucosa— y una hemoglobina glicosilada (HbA1c) de entre 5,7% y 6,4%. Todos esos rangos indican riesgo elevado de progresión a diabetes tipo 2.
A pesar de ello, ninguno genera síntomas perceptibles. Eso explica por qué muchos casos se detectan solo a partir de análisis de rutina, y por qué el subdiagnóstico es elevado. Según detalló el endocrinólogo del Hospital Clínico Universitario de Valencia a Infosalus, el daño metabólico puede iniciarse antes del diagnóstico formal, lo que refuerza la importancia de los controles periódicos.
Para detectarla, el procedimiento más habitual es una analítica con glucemia en ayunas y hemoglobina glicosilada. “El diagnóstico es sencillo”, afirmó el especialista, quien precisó que la prueba de sobrecarga oral de glucosa tiene mayor sensibilidad, aunque su uso masivo resulta menos habitual por ser más compleja de aplicar.
Quiénes tienen mayor riesgo
La American Diabetes Association (ADA) recomienda una evaluación anual en personas con sobrepeso u obesidad que presenten al menos un factor de riesgo adicional. El umbral de índice de masa corporal que activa esa evaluación es de 25 kg/m² en la población general, y de 23 kg/m² en personas de ascendencia asiática.
Los factores de riesgo que justifican el control incluyen antecedentes familiares de primer grado con diabetes, hipertensión arterial, alteraciones en el perfil lipídico, antecedentes de enfermedad cardiovascular, inactividad física, síndrome de ovario poliquístico y afecciones vinculadas a la resistencia a la insulina, como la obesidad grave o la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica. Según indicó el especialista a Infosalus, identificar a esos pacientes de forma temprana es una de las claves de la prevención.
Cómo se puede revertir
La buena noticia es que la prediabetes es reversible. Distintos estudios científicos demostraron que, en personas de riesgo, una alimentación adecuada combinada con mayor actividad física puede prevenir la aparición de diabetes tipo 2 hasta en un 58%, según datos del Programa de Prevención de la Diabetes de Estados Unidos. Entre los patrones alimentarios con resultados favorables figuran la dieta mediterránea, el ayuno intermitente y la dieta baja en carbohidratos.
En casos específicos, el abordaje preventivo también puede incluir medicación. El experto mencionó la metformina —un fármaco de uso habitual en diabetes tipo 2— como una opción eficaz y segura en prevención, especialmente en pacientes jóvenes con mayor grado de sobrepeso u obesidad.
Un estudio publicado en la revista científica The Lancet Diabetes & Endocrinology por investigadores del King’s College London reforzó esa evidencia. El trabajo, liderado por el doctor Andreas Birkenfeld, analizó datos de programas de prevención y comprobó que quienes normalizaron sus niveles de glucosa redujeron en un 58% el riesgo de muerte cardiovascular o de hospitalización por insuficiencia cardíaca, y en un 42% las probabilidades de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular. Los beneficios se sostuvieron durante décadas, lo que sugiere que los efectos de la normalización glucémica son duraderos.
Fuente: Infobae