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Una importante textil proveedora de Nike y Adidas entró en concurso preventivo

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Yeal Kim emigró con toda su familia desde Corea del Sur a Buenos Aires. Llegó hace 50 años, sin siquiera saber hablar español. Comenzó con un pequeño taller de costura en la Villa 1-11-14, dormía abajo de las máquinas de coser, apenas tenía 17 años. 

Junto a su hijo David Kim trabajaron duro y lograron fundar Amesud, una empresa textil que tiene la capacidad de producir 700 toneladas de telas al mes, pero produce apenas 115. Desde que asumió Javier Milei ajustó su personal un 50% y entró en concurso preventivo de acreedores.

"Es la peor crisis que hemos vivido"

En febrero, les hicieron una nota en el diario El País y su hijo David Kim advirtió: "Todo el mundo cree que en 2001 fue la peor crisis, pero para nosotros esta es la peor crisis que hemos vivido. Fabricábamos telas de poliester pero por la importación ya no hacemos más. La venta nos bajó 60% en dos años, desde mediados de 2023. Si el Gobierno pretende que compitamos con Asía, al menos tendría que bajarnos los impuestos. Porque nosotros competimos, pero el Estado argentino no compite con el Estado chino en las facilidades que les da a sus empresas".

 

Amesud tiene 30 años de historia, su cartera de clientes era la envidia de todo el sector, le vendía a Puma, Nike, Under Armour, a marcas nacionales y a mayoristas. La empresa textil de la familia Kim supo instalarse como una de las empresas más importantes del sector, tal es así que Yeal Kim llegó a tener el cargo de presidente de la Fundación ProTejer.

 

La situación se complicó y Amesud entró en concurso preventivo de acreedores, la crisis era tal que entró en cesación de pagos en mayo de este año. La medida fue dictada por el Juzgado Comercial 22, Secretaría 44, a cargo de Guillermo Pesares. La empresa registra un pasivo concursal de $12.156 millones y activos valuados en $25.269.

 

Las causas de la crisis son varias: la imposibilidad de trasladar los aumentos de costos a los precios; la falta de liquidez; sus ventas cayeron de un promedio de 316 toneladas mensuales a fines de 2024 a sólo 115 en febrero de 2026; la apertura indiscriminada de importaciones: la reducción de aranceles y la desregulación de regímenes como el courier permitieron el ingreso de productos masivos como Temu y Shein a precios con los que la industria nacional no puede competir.

Un "descalabro financiero"

Amesud calificó su situación como un "descalabro financiero de gran relevancia" por un desfasaje entre los margenes rentabilidad, entre costos y precios. En la presentación judicial, los dueños de Amesud declararon que tuvieron que reducir su plantilla de personal en más del 50%, pasando de 389 empleados en enero de 2024 a los 173 actuales.

 

Suman deudas con proveedores nacionales y extranjeros, con el fisco, deudas previsionales y financieras, además de pasivos laborales. Su planta ubicada en San Martín tiene 30.000 metros cuadrados, esta casi en silencio, son pocas las máquinas que hoy quedan encendidas.

 

La familia Kim ya pasó una época muy difícil durante el gobierno de Carlos Menem, donde tuvieron que solicitar su primer concurso de acreedores en 1999, que pudieron homologar y saldar en 2013. Los ayudó el viento a favor que les permitió producir más de 2.000 toneladas anuales de tela en 2004. Invirtieron en la última tecnología para producir y para cumplir todos los requisitos de marcas como Nike y Adidas.

 

Pero la buena racha cambió y Amesud como el resto de la industria textil argentina sufrieron el impacto de las nuevas políticas económicas y del aluvión importador. 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Bae

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