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Misiones | Clausuran cancha de Guaraní por usar pirotecnia de alto impacto sonoro

La Municipalidad de Posadas tomó la determinación anoche, finalizado el partido entre el local y Mitre.

La Municipalidad de Posadas tomó la determinación anoche, finalizado el partido entre el local y Mitre. A pesar de una advertencia previa, la dirigencia “rompió el cielo” en Villa Sarita.

La vuelta de los espectáculos deportivos con público en las tribunas convocó en la noche del miércoles a una jornada histórica en la que Guaraní Antonio Franco y Bartolomé Mitre -clásico de la capital provincial- disputaron por primera vez un partido oficial en un torneo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

En un marco de algarabía, familias enteras convertidas en hinchas coparon las tribunas del estadio Clemente Argentino Fernández de Oliveira. Los de Guaraní ocuparon en un 70 por ciento su espacio y, en una de las cabeceras, los simpatizantes de Mitre estaban casi a full.

Sin embargo, la fiesta deportiva más importante -desde que comenzó la pandemia- se vio opacada por la utilización de fuegos artificiales con estruendos desmedidos, una acción prohibida expresamente en una norma votada por el Concejo Deliberante que entró en vigencia en Posadas desde el año pasado a través del Decreto 2432/20 del Departamento Ejecutivo Municipal, que reglamentó la Ordenanza “Posadas Libre de Pirotecnia de Alto Impacto Sonoro”.

Fue segundos antes de que los equipos ingresaran al campo de juego cuando comenzó el show de juegos artificiales. Detrás de una de las tribunas, donde siempre alienta la barra local, el cielo del barrio posadeño de Villa Sarita se iluminó de colores y, con las bengalas, sobrevino el sonido impactante de las bombas de estruendo que trasgredían la norma municipal.

Clausura preventiva

Mientras adentro del estadio todo era alegría, afuera “varios vecinos de la zona se comunicaron con la Dirección de Control Comunal y al número para denunciar ruidos molestos”, explicó el secretario de gobierno de la Municipalidad, Juan Pablo Ramírez.

Entonces, finalizado el partido, inspectores del área de Medioambiente y de la Dirección de Control Comunal de la Municipalidad se hicieron presentes en el estadio y “se determinó la utilización de pirotecnia de alto impacto sonoro ante lo cual se procedió a labrar actas de infracción y de clausura preventiva luego de la finalización del evento deportivo”, explicó Ramírez.

Caso omiso

Para la sanción de la ordenanza que convierte a la ciudad de Posadas en un territorio con regulación específica en espectáculos que incluyan pirotecnia, se involucró un importante número de actores sociales que impulsaron aquel reclamo.

Familiares de personas con padecimientos específicos (síndrome rett o autismo), asociaciones protectoras de animales, ex combatientes de Malvinas y protectores del ambiente dieron fundamento a la legislación que incluyó un estudio de impacto sobre los decibeles que generan los cohetes y determinó, además, en qué lugar de la ciudad se podían realizar.

En la previa del partido de anoche, ya desde el mediodía, vecinos advirtieron a las autoridades municipales sobre la utilización de bombas de estruendo en la zona de estadio de Guaraní y, entonces, los inspectores tomaron nota y acudieron al lugar de manera preventiva.

“Optamos, preventivamente, ante una jornada o evento de estas características, sumado a las denuncias de los vecinos, efectuar una inspección para recordar que está vigente esta ordenanza que se ha sancionado y reglamentado el año pasado”, explicó Juan Pablo Ramírez, dejando en evidencia que los dirigentes del Club Guaraní Antonio Franco, encabezado por su presidente, Patricio Vedoya, hicieron caso omiso de la advertencia realizada por los funcionarios.

El caso está en manos del Tribunal de Faltas Municipal que deberán determinar si continúa la clausura preventiva del estadio y si le cabe al club alguna sanción monetaria por la contravención en la que incurrieron y de la que, inclusive, fueron advertidos.

Reclamo de una madre 

A una cuadra de la cancha de la Franja vive Sandra Delgado, una vecina que acompañó el proceso para la sanción de la ordenanza de pirotecnia. Ella es mamá de una adolescente de 15 años con síndrome de Rett, una condición que tiene como uno de sus principales enemigos los estruendos de las bombas.

“Yo llamé temprano para advertir que usaban bombas excediendo lo permitido. Le escribí al intendente y al gobernador para que tomen nota”, advirtió.

Al ser consultada sobre las consecuencias de los sonidos estrepitosos en la condición de su hija, detalló: “Causa un desorden general, nerviosismo, desesperación. Mi hija quiere escapar sin saber a dónde. Todo lleva a una inestabilidad emocional que puede terminar en convulsión”.

La mamá, que salió en varios medios locales a contar su experiencia, espera sanciones ejemplificadoras que lleven a comprender la importancia de respetar la ordenanza “para poder convivir todos, más allá de una fiesta deportiva”.

 

 

 

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