Misiones | Nada detiene el contrabando de gas en la frontera de San Antonio
El negocio ilegal continúa próspero y sin pausa en la frontera.
Para los dueños del negocio no importa la lluvia ni la intensa correntada que parte de esta semana dejó bastante peligroso el angosto y poco caudaloso río San Antonio, que separa Argentina de la república de Brasil. El contrabando de gas (o de lo que sea) no se detiene y ocurre a la vista de todos, a plena luz del día.
El trasvase de gas de las garrafas nacionales a las brasileñas por medio de precarios sistemas, en galpones sin la más mínima segurida y el posterior transporte ilegal hacia el vecino país continúa sin control.
Se repitió esta misma semana, en medio de días de intensa lluvia, que como consecuencia hasta hizo desbordar el río San Antonio llegando el agua a varias casas cercanas.
Mientras muchas personas trataban de poner a salvo sus cosas, sobre el afluente se activó el mecanismo del tráfico ilegal que termina siendo para muchos la única posibilidad de generar dinero ante la falta de empleo.

Un numeroso grupo de personas comenzó a cruzar el río hacia Brasil, cargando directamente sobre sus espaldas los envases de 13 kilos, distintos a los que se utilizan en este país, pero ante la poca estabilidad debido al potente caudal, terminaron ideando un sistema de rieles. Ellos mismos, tal vez emocionados por el invento, se filmaron en un corto video de 5 segundos que terminó siendo evidencia irrefutable de que el negocio continúa próspero y sin pausa en la frontera. Demasiado riesgo por $20 mil mensuales.
Explosión en Gramado
El 17 de noviembre del año pasado, en una investigación, este matutino contó que el contrabando de gas en la frontera seca es un negocio floreciente que dejó dos muertos en un año y medio.
Dicho informe coincidió con la historia de Marcio Álves Ferreira (18), quien terminó con el 80 por ciento del cuerpo quemado al prenderse fuego el depósito clandestino en el que trasvasaba el contenido de las garrafas argentinas a las brasileñas. Sobrevivió de milagro pero antes estuvo casi un mes internado, y doce días en terapia intensiva del hospital de Eldorado. Fue la última víctima.

Cabe detallar que el gas llega legal -en garrafas y cilindros- hasta los depósitos de San Antonio y Bernardo de Irigoyen, donde se trasvasa de manera manual, utilizando mangueras y por medio de la gravedad, a las garrafas que utilizan los domicilios en Brasil (con diferente válvula y peso) y después las cruzan ilegalmente hacia Dionísio Cerqueira o Santo Antonio do Sudoeste para comercializarlas por sumas que dejan mucho mayores ganancias que la venta nacional. Todo eso sucede en galpones escondidos y sin ningún mecanismo de seguridad pese a la extrema peligrosidad.
"Desde hacía varios días las válvulas tenían pérdidas y un cortocircuito en el sistema eléctrico que era bastante precario prendió fuego todo. Yo tenía la ropa mojada con el gas licuado por eso las llamas avanzaron por mi cuerpo, apenas pude salir", había contado Marcio en diálgo con este Diario una vez que le habían otorgado el alta médica y en esa línea aseguró que con quienes trabajaba "pedimos muchas veces válvulas nuevas a los patrones pero no hacían caso, teníamos que arreglarnos como podíamos y después de que sucedió esto me tiraron como una basura, nunca dieron la cara, ni una pomada siquiera compraron".
Marcio, al igual que los protagonistas del video y de la foto que ilustran este informe, es la mano de obra barata que los llamados "dueños del contrabando" reclutan de manera fácil ante la falta de empleo formal y la necesidad de ganar algunos mangos.
"Hay gente que critica pero que uno puede hacer, si este es un pueblo chico que no genera ni ofrece posibilidades de trabajo formal para los jóvenes. Uno termina haciendo lo que puede", había analizado Marcio y confesó que le pagaban "20 mil pesos mensuales trabajando todos los días" y que lo hacía porque "no tenía otra opción, era eso o pasar hambre".
Dos muertos, muchos heridos
Esa fue la primera vez que un depósito de gas se incendiaba en la localidad de Bernardo de Irigoyen, marcando que es un negocio en expansión en la frontera seca.
En octubre del año pasado ocurrió un siniestro similar pero con consecuencias fatales en San Antonio, localidad que también tuvo un antecedente idéntico en 2020 y dejó no solamente a personas heridas o muertas (el caso de dos hombres), sino que puso en riesgo, por ejemplo, a los habitantes de un barrio entero que sintieron en sus casas la onda expansiva producto de una explosión.
El caso de 2020 fue en abril. Padre e hijo de 54 y 23 años resultaron con graves quemaduras en distintas partes del cuerpo al incendiarse el galpón de acopio lindante a su vivienda en un paraje de San Antonio. Fueron trasladados al hospital local y derivados al samic de Eldorado, donde el mayor falleció tres días después como consecuencia de las gravísimas heridas padecidas.

El año pasado idéntico hecho ocurrió en el barrio Alecrín de la misma localidad. Explotó una garrafa en medio de las manipulaciones que hacían en un depósito sin habilitación provocando el incendio en el que tres hombres sufrieron quemaduras en el cuerpo tratando de evitar que el fuego avanzara. Uno de ellos, de 45 años, murió días después en el hospital Ramón Madariaga de Posadas. Los otros siguen con vida pero sufren las consecuencias en su salud.
Y el último siniestro es el que tiene a Marcio como víctima en recuperación. Tres hechos encadenados con consecuencias fatales en menos de dos años. Y los controles siguen siendo inexistentes. Está visto, el contrabando de gas no se detiene.


