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La salida de Felipe Solá: estaba en viaje oficial a México cuando Santiago Cafiero le avisó que ya no era canciller

El hasta ahora canciller recibió la noticia fuera del país y por una llamado de su propio reemplazante. “Quién me reemplaza?”, preguntó: “Yo

El hasta ahora canciller recibió la noticia fuera del país y por una llamado de su propio reemplazante. “Quién me reemplaza?”, preguntó: “Yo”, le contestó el ahora exjefe de Gabinete.


Felipe Solá se enteró de su salida del gabinete nacional fuera del país. Se encontraba en la noche del viernes en El Salvador, a punto de partir a México para la Cumbre de la Comunidad de los Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), a la que finalmente decidió no asistir: recibió un llamado del Santiago Cafiero que le informó que quedaba fuera del Ejecutivo: “¿Quién me reemplaza?”, le preguntó, enojado. “Yo”, fue la respuesta del hasta ahora jefe de ministros del gobierno de Alberto Fernández. Poco después, el ahora excanciller envió una seca carta de renuncia al Presidente por mail.

El miércoles, luego de que una decena de funcionarios nacionales que responden a Cristina Kirchner pusieran su renuncia a disposición en una jugada para presionar cambios en el gabinete, el presidente Alberto Fernández reunió en la Casa Rosada a los ministros que le eran leales. Entre ellos, estaba Felipe Solá. El excanciller dejó horas más tarde la casa de Gobierno creyendo que su puesto estaba seguro.

Solá dejó el país. En El Salvador, última escala en su viaje hacia México, recibió en la noche del viernes un llamado urgente de Santiago Cafiero, que le anticipó que minutos más tarde iba a informarse el nuevo gabinete y que el hasta entonces canciller ya no formaría parte de él. “¿Cómo? -preguntó desconcertado- ¿Quién me reemplaza?”. “Yo, Felipe”, contestó Cafiero antes de cortar, según dejaron trascender desde el entorno de funcionario saliente.

Sabiendo que ya no era canciller, Solá aterrizó en México y atravesó por la recepción oficial de la Cumbre de la CELAC, donde saludó con gesto adusto al canciller mexicano, Eduardo Ebrard, pero luego se fue a su hotel. La Argentina estuvo representada por el subsecretario de Asuntos de América Latina, Juan Carlos Valle Raleigh, quien debió tomar la palabra y brindar el discurso que tenía que dar el saliente canciller.  

El ahora exfuncionario envió su renuncia por mail y decidió faltar a las deliberaciones de la Cumbre, donde buscaba recibir en nombre de la Argentina la presidencia pro témpore de la CELAC, algo que finalmente no ocurrió. Luego de que el Gobierno de Fernández fracasara en su intento por presidir el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), Solá buscaba llevarle a Alberto Fernández un primer “triunfo” en política exterior.

El Presidente tenía previsto asistir personalmente a la Cumbre para recibir ese cargo pero la crisis que desató su tironeo con Cristina Kirchner por la renovación del Gabinete lo obligó a suspender su viaje, por lo que envió en su lugar a Solá. Así, la crisis interna del Frente de Todos tras la derrota electoral tuvo como coletazo un papelón diplomático.

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