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La morosidad con billeteras virtuales supera el 50% entre quienes toman créditos

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El endeudamiento con billeteras virtuales y otras entidades no financieras continúa en aumento y se consolida como uno de los principales focos de preocupación del sistema crediticio argentino. De acuerdo con un informe de la consultora Equilibra, casi 3 millones de personas mantienen deudas impagas en este segmento, donde la mora ya supera el 50% de quienes accedieron a financiamiento exclusivamente por esa vía.  

El relevamiento señala que, de los 5,3 millones de argentinos que tomaron créditos únicamente con entidades no financieras (muchas veces porque no califican para acceder a préstamos bancarios), 2,9 millones presentan atrasos en los pagos. El fenómeno refleja el creciente uso de las billeteras virtuales como alternativa de financiamiento, pero también evidencia un fuerte deterioro en la capacidad de pago de los hogares.

La situación contrasta con la registrada entre quienes sólo solicitaron créditos en bancos y otras entidades financieras tradicionales. En ese universo, integrado por 7,8 millones de personas, 1,6 millones se encuentran en mora, lo que representa cerca del 20% del total.

El informe también identifica un tercer grupo compuesto por quienes mantienen deudas tanto en bancos como en entidades no financieras. Allí, 1,3 millones de personas registran incumplimientos, equivalente al 17% de los 7,6 millones que recurrieron a ambas fuentes de financiamiento. 

Los jóvenes, entre los más afectados

El deterioro es especialmente marcado entre la población de 18 a 29 años. Apenas el 40% de ese segmento accede al crédito formal y, dentro de ese universo, predominan los préstamos otorgados por entidades no financieras.

Según el estudio, el 17% de los jóvenes obtuvo financiamiento exclusivamente mediante billeteras virtuales y otras entidades no bancarias, el 11% sólo recurrió a bancos y el 12% utilizó ambos canales.

Entre quienes accedieron al crédito, casi cuatro de cada diez ya registran atrasos en los pagos. En el caso de quienes se financiaron únicamente con entidades no financieras, la morosidad trepa al 50%.

La mora se duplicó en dos años

El informe advierte que la cantidad de personas con deudas impagas pasó de 2,4 millones a 5,8 millones en apenas 24 meses. Entre julio de 2024 y mayo de 2026 se incorporaron 3,4 millones de nuevos deudores en mora. 

El principal motor de ese incremento fue el crecimiento de los incumplimientos entre quienes tomaron créditos exclusivamente con entidades no financieras, segmento que sumó 1,8 millones de nuevos morosos. A ello se agregan un millón de personas que dejaron de cumplir pagos tanto en bancos como en billeteras virtuales y otros 600.000 nuevos casos entre quienes sólo mantienen préstamos con entidades financieras.

El estudio atribuye esta evolución al deterioro de los ingresos reales y a la falta de recuperación del poder adquisitivo de los hogares, factores que complican el cumplimiento de las obligaciones financieras.

 

Crece el riesgo de incobrabilidad

El informe también analiza la calidad de las carteras de crédito y advierte que una parte importante de las deudas ya se encuentra en categorías de alto riesgo.

Los préstamos clasificados en situación 4 (alto riesgo de insolvencia) acumulan un saldo de $6,66 billones. De ese total, el 73,7% corresponde a entidades bancarias y el 26,3% a billeteras virtuales.

En la categoría de situación 3, que identifica créditos con riesgo medio de incumplimiento, el stock alcanza los $4,08 billones, con una distribución similar entre bancos y entidades no financieras.

Sin embargo, el escenario cambia en la categoría más crítica. En los créditos clasificados como situación 5, considerados irrecuperables, las billeteras virtuales concentran el 66,5% del total del sistema. Sobre un stock de $3,45 billones, alrededor de dos tercios corresponden a entidades no financieras, mientras que los bancos reúnen el 33,5% restante. 

Para los analistas, estos datos reflejan un cambio en la composición del mercado crediticio: mientras los bancos redujeron su exposición y endurecieron las condiciones para prestar, una mayor proporción de la demanda de financiamiento migró hacia las billeteras virtuales, donde también se concentra el mayor crecimiento de la morosidad y del riesgo de incobrabilidad.

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